jueves, 5 de enero de 2017

Reseña: entre tonos de gris - Ruta Sepetys

Resultado de imagen de entre tonos de grisTitulo: Entre tonos de gris

Autora: Ruta Sepetys 

Editorial: Maeva

Paginas: 294

ISBN: 9788415140672




Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y está preparando su ingreso en una escuela de arte. Tiene por delante todo lo que el verano le puede ofrecer a una chica de su edad. Pero de repente, una noche, su plácida vida y la de su familia se hace añicos cuando la policía secreta soviética irrumpe en su casa llevándosela en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, un profesor universitario, desaparece a partir de ese día.

A través de una voz narrativa sobria y poderosa, Lina relata el largo y arduo viaje que emprenden, junto a otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo donde plasma su experiencia, con la determinación de hacer llegar a su padre mensajes para que sepa que siguen vivos. También su amor por Andrius, un chico al que apenas conoce pero a quien, como muy pronto se dará cuenta, no quiere perder, le infunde esperanzas para seguir adelante. Este es tan solo el inicio de un largo viaje que Lina y su familia tendrán que superar valiéndose de su increíble fuerza y voluntad por mantener su dignidad. ¿Pero es suficiente la esperanza para mantenerlos vivos?




Me lo he leído de una sentada. Leí las primeras páginas hace tiempo y lo dejé porque no tenía tiempo, pero ayer lo retomé y llegó un punto de la noche que tuve que parar porque la intensidad de las emociones que trasmitían las páginas era demasiado para asimilarlo todo de golpe. Esta mañana lo primero que he hecho ha sido terminarlo y no he llorado menos por haber parado. 

Soy estudiante de arqueología y siempre he tenido un problema con la novela histórica. La evito todo lo posible porque muchas veces o cae en idealizaciones o es puro relleno de datos historicos que no vienen a cuento en la trama y resulta sobrecargada y pesada. Entre tonos de gris no hace ninguna de las dos cosas, es la segunda novela histórica que leo en mi vida y no solo no abandono sino que, además, me ha encantado. Para mi, debería ser lectura recomendada de instituto porque coincido totalmente con el mensaje final: por muy horrible que pueda llegar a ser la Historia, no puede caer en el olvido, no puede silenciarse, tiene que ser un recordatorio para que el futuro no caiga en los mismos errores. 

La historia esta contada por Lina, una chica lituana de quince años que es deportada junto a toda su familia por la URSS. Nos movemos en 1941, plena Segunda guerra mundial. El holocausto nazi es lo más famoso y explotado de este momento y, sin embargo, el soviético no fue menos horrible. Durante todo el libro, sobre todo conforme más avanzas, no ha parado de perseguirme esa sensación de ¿por qué? ¿Qué derecho creen que tienen para destrozar la vida de esa manera tan inhumana a millones de personas? 

Hay que añadir que la familia de la autora y amigos de familiares vivieron o vieron algunas de las cosas que narra el libro. Ruta Sepetys visitó antiguas cárceles soviéticas mientras escribía y consigue un realismo del que es duro ser consciente mientras se leen algunas escenas. Tal vez no con esos nombres, no en esos lugares, pero son cosas que pasaron de verdad. Yo estoy acostumbrada a leer fantasía y que al final siempre haya una solución heroica o mágica o incluso no haya solución, pero que por muy real que sea la narración sé que es fantasía. Aquí conforme leía y todo empeoraba, sabía que no iba a haber ningún mago poderoso, ningún dragón, ningún ejercito que terminase con todo ese sufrimiento. Leía sabiendo que ese sufrimiento ha sido real y lo que es peor aún, hoy hay lugares donde sigue siéndolo, y el mundo les da de nuevo la espalda como en el siglo XX se la dio a los judios y los bálticos.  

Fuera del trasfondo del libro, algo que me ha sorprendido es que Lina no me caiga mal. Cualquier otra persona se hubiera centrado en el drama emocional y hubiera terminado haciendo de ella una egoísta, pero Ruta no se recrea en el dolor. Está contando una historia no buscando melodrama. No recrearse en el dolor hace de Lina un personaje muy equilibrado con sus dosis propias de solidaridad, cariño, dolor y egoísmo, sin que ninguna sea excesiva. La hace una niña real de 15 años a la que se lo han quitado todo menos sus ideas. El resto de personaje me parecen que van siendo muy bien dibujados, como al principio pasan de ser desconocidos sin nombres o conocidos de vista y terminan siendo muy importantes. 

Mi conclusión final es que recomiendo mucho este libro, no es un libro feliz y a ratos es duro de leer, pero es un libro necesario y que da voz a personas que merecen que su historia no se olvide.